Habitar es otra cosa

“Habitamos aquí y eso no es decir poco. Habitar no es alojarse. Un alojamiento no es finalmente sino una casilla, en la cual la gente es alojada, por las buenas o por las malas, después de su jornada de trabajo y a la espera de la siguiente. Es una jaula cuyos muros nos son ajenos. Habitar es otra cosa. Es un entrelazamiento de vínculos. Es pertenecer a los lugares en la misma medida que ellos nos pertenecen. Es no ser indiferente a las cosas que nos rodean, es estar enlazados: a la gente, a los ambientes, a los campos, a los setos, a los bosques, a las casas, a tal planta que yace en el mismo espacio, a tal animal que se suele ver ahí. Es estar anclados y tener posibilidades abiertas en nuestros espacios. Es lo opuesto a sus pesadillas de metrópoli, de las que sólo cabe deshacernos”.

Un habitar más fuerte que la metrópoli
Consejo Nocturno

Manifiesto por la Ciudad Nocturna (vídeo)

Hace ya más de un mes que está colgado en el canal, pero se me pasó por completo compartirlo en el blog, que por cierto ha estado bastante inactivo en las últimas semanas. En cualquier caso, aquí tenéis por fin el más reciente vídeo del proyecto, por si todavía no lo habéis visto. Si habéis leído la adaptación del texto de Nick Dunn que compartí por aquí hace un par de meses, ya os podéis hacer una idea de lo que encontraréis en él. Una breve reflexión, en este caso audiovisual, sobre lo que les ocurre a nuestras ciudades, y a nosotros mismos como habitantes y vagabundos de la oscuridad, una vez cae la noche. El sol desaparece, y se abren las puertas de la posibilidad. Suenan músicas lejanas y el tráfico se disuelve. Nos dejamos llevar por el zumbar de los neones, y cada vuelta a la esquina esconde oportunidades que los monótono ritmos de la jornada laboral y la rutina no dejan ver.

¡Que ustedes lo disfruten!

Algunas lecturas para el verano

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Se viene agosto y con él unas merecidas vacaciones. Mutaciones del Fantasma ha estado en reposo desde la publicación del último vídeo, hace ya un par de meses, pero para nada cesa. De hecho, en los últimos tiempos he estado pensando cual sería la mejor manera de llevar el proyecto a nuevos lugares y hacerlo crecer y mejorar. En el mes que viene aprovecharé el tiempo para descansar, leer, ver películas y dedicarme al sano arte de la holgazanería más descarada, con ganas de volver en septiembre colmado de inspiraciones y nuevas ideas.

Pero antes de despedirme temporalmente, he pensado que si vosotros también tenéis la suerte de estar ociosos, o tenéis planes de estarlo en las próximas semanas, quizás os apetezca dedicar vuestros ratos muertos en la arena de la playa, o al fresco de los lagos de montaña, a leer alguna de estas recomendaciones. Libros que he tenido el placer de leer en los últimos meses, que han salido al mercado español más o menos recientemente (aunque algunos de ellos lleven escritos bastante tiempo)  y que ofrecen visiones muy distintas en torno a un mismo asunto, que es el que siempre nos ocupa en esta casa: la ciudad y nuestras maneras de vivirla y relatarla.

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MdF#8. David Lynch sabe dónde vives

Primera entrada para el primer vídeo del año nuevo. Uno en el que nos hemos adentrado en la obra del cineasta que llegó desde lo más profundo de tu psique, David Lynch. ¿Y por qué? Pues porque su obra oscura, desnortada, magnética, nos viene al pelo para tratar de explicar algunas de las peculiaridades del vivir en la ciudad contemporánea. Una experiencia que puede resultar de lo más áspera, pero también darnos grandes momentos de belleza. A pesar de que al director de Montana no se le suele asociar con lo urbano, como sí se hace con otros (Woody Allen, Spike Lee, Jarmusch, por citar los primeros que vienen a la cabeza), la peculiar lógica de sus películas las convierte en una experiencia que tiene puntos en común con ciertos fenómenos urbanos de hoy en día, que muchos de nosotros conocemos de primera mano, aun cuando a veces son difíciles de expresar con palabras. Igual que su cine.

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Quemando rueda y haciendo repaso

2016 se acaba. Por lo que respecta al mundo que nos rodea, y con la cantidad de noticias preocupantes que hemos tenido que digerir sin sal de frutas ni orujo, este año se recordará como uno de los más oscuros en lustros, uno que con el paso del tiempo quizás se entienda como el momento decisivo en el que el siglo XXI tomó un rumbo catastrófico o por el contrario, abrió los ojos de muchos ante la barbarie en la que vivimos inmersos, provocando un cambio masivo de conciencias.

Mientras tanto, nuestro proyecto ha seguido avanzando sin prisa pero sin pausa. Quizás a un ritmo menor del que hubiera querido, pero sin detenerse en ningún momento. Este año habéis podido disfrutar de cinco nuevos capítulos, un par de Cachitos a modo de experimento, unas cuantas entradas en este blog e incluso un breve ensayo sobre nuestras ideas en torno al futuro urbano. Yo diría que no está nada mal para un proyecto que se mantiene 100% a base de dedicación, ilusión y ganas. Porque Mutaciones es ante todo una plataforma a través de la cual intento aprender sobre nuestra compleja relación con las ciudades y sobre todo compartir ese aprendizaje con todos vosotros.

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Ficciones de la ciudad futura. Una aproximación exprés

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El pasado 30 de septiembre participé como ponente en el BAU Design Forum que organiza cada año la gente de la Escuela de Diseño BAU, en Barcelona. La temática de la edición 2016 era la “sostenibilidad”. Reconozco que el encargo de dar forma a cuarenta minutos de charla y (sobre todo) ponerla en escena me ponía nervioso. Por mi falta de experiencia a la hora de hablar en público, por no estar muy seguro de encontrarme en mi elemento (yo no tengo demasiada formación en diseño, y me iba a tocar hablarles a un puñado de diseñadores) y porque a estas alturas no tengo demasiado claro qué queremos decir cuando usamos la palabreja “sostenible”.

Pero “a las penas, puñalás”, que dicen por ahí.

Así que empecé por lo más básico: la sostenibilidad maneja un imaginario de futuro. Uno en el que hemos aprendido a vivir de una manera más equilibrada, en relación más cercana y respetuosa con nuestro entorno. En ese futuro, en lugar de ser las bestias depredadoras que somos hoy, trataremos nuestro entorno como si fuera, de hecho, finito. Basándome en ese pensamiento primero, decidí basar mi discurso en las diferentes narrativas y relatos que han configurado los imaginarios del futuro urbano desde los inicios de la ciudad moderna, a mediados del siglo XIX. Un recorrido (muy rápido y necesariamente imperfecto) por el pasado para entender cómo hemos llegado al punto actual, y para superar la crisis de imaginación futurista en que estamos inmersos.

La intervención, junto con la de mis sabios compañeros de congreso, verá la luz en algún momento más adelante, en una publicación que BAU se encargará de recopilar, no sé aún en qué formato. Mientras tanto, he dedicado estos días a repensar y pasar a limpio los pensamientos que andaban desperdigados en mi charla, y quiero compartirlos con vosotros. Como el texto es más o menos largo, lo he colgado aquí abajo, para que los descarguéis si os interesa y me digáis después lo que pensáis.

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El texto será, por cierto, la base para el guión del capítulo #7, en el que estoy trabajando ahora mismo, y en el que espero introducir algunos cambios jugosos con respecto a entregas anteriores. ¡Gracias por vuestra paciencia!

El futuro desde la Nave Tierra

Cuando nos paramos a mirar hacia el futuro, suelen dibujarse dos principales vías: la apocalíptica, que ve como los inventos de la Humanidad no han logrado elevarla de su condición miserable y de hecho nos conducen al colapso, y la optimista, que confía en el progreso y la capacidad humana para solucionar los problemas que salgan al paso. En nuestro recorrido por el futuro, hoy os traigo a un hombre que desde luego cae entre estos últimos. Un visionario y un tipo de lo más curioso, lleno de ideas, muy influyente y a la vez muchas veces ninguneado: Richard Buckminster Fuller.

In a Philadelphia office, R. Buckminster Fuller holds up a tensegrity sphere – one of his inventions that’s inspired a space project  April 18, 1979. Dr. Enrest Okress of the Franklin Center envisions the structure, made of rods and cables, as the basis for a Spherical Tensegrity Atmospheric Research Station – Stars. A giant tensegrity sphere could be light and strong enough to support a floating space station a mile in diameter. (AP Photo/Bill  Ingraham

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