Luping #1: “The Five Obstructions” (Lars Von Trier, 2003)

Luping#1

Parte de nuestras investigaciones dentro de LUPA tienen que ver con la manera en la que desde el cine o los medios de comunicación se construyen discursos en torno a ciertos aspectos de lo urbano, sobre como se describen las relaciones entre ciudad, vida e imaginario visual. Como nuestro proyecto está todavía en ciernes, y la gente implicada proviene de backgrounds distintos y tiene distintos niveles de conocimiento del medio audiovisual creíamos importante dotarnos primero de una serie de mecanismos de análisis que además hubiéramos generado en común. Pensamos que una buena manera de hacerlo era mediante el análisis de películas que de una u otra manera se acercasen a temas que quisiéramos comentar. No necesariamente películas documentales o que tuvieran temáticas específicas pero sí que representasen ciertos aspectos de lo urbano, desde cualquier género. Al final, como decimos, lo importante es analizar las formas de representación y de narrativa de lo urbano, estableciendo ciertas líneas maestras de trabajo. Lo heterogéneo nos gusta desde el punto de vista de permitirnos encontrar pautas comunes en un espectro amplio de trabajo.

Para empezar nuestras sesiones de estudio, a las que hemos decidido llamar “Luping” (por los loopings de las montañas rusas, o por hacer el chiste o vete a saber) elegimos una película que Lars Von Trier hizo cuando todavía no se había despegado de la estética Dogma y de ciertos experimentos con lo informal (ese mismo año llegaría “Dogville”, punto de inflexión hacia los terrenos mucho más estetizados en los que se mueve ahora), y que en realidad es una película hecha de otras películas realizadas por otra persona. Un documental que recoge el proceso de creación de otro director (Jørgen Leth) a partir de las premisas impuestas (de ahi las 5 condiciones del título) por Von Trier. Una película que básicamente habla sobre los mecanismos creativos, las brechas del entendimiento conceptual, y que además curiosamente transcurre en varias ciudades, filmándolas además de diversas maneras. Un cóctel que nos pareció adecuado como primera piedra para el camino.

Aquí os dejamos algunas reflexiones sueltas que, como ya decíamos, de momento no pretenden ser sistemáticas sino más bien impresionistas, escritas un poco sobre la marcha y con la intención de que precisamente sea el estudio de esa espontaneidad el que acabe revelando las claves de los textos.

Eliseu

Después de desarrollar y narrar un experimento en forma de reto entre directores de alto vuelo, se descubre una baja autoestima por parte del director que propone el reto. Decepción. Se imponen condiciones/obstáculos para crear interpretando ¿Hay creación en la interpretación de una obra? Personalmente creo que sí ¿Existe realmente el lienzo en blanco? Creo que no. Francesco Tristano explica que para interpretar hay que entender y entonces crear según las leyes extraídas de la comprensión. Bach creó música para ser interpretada de manera abierta y adaptable. Al tiempo y a las personas supongo. Bethoven, sin embargo, encorsetó su obra dejando un escaso margen de libertad al supuesto intérprete. El resultado es que Bach permanece mientras que Bethoven siempre estará atado a un tiempo y a una etiqueta del cánon de la Historia. Toda la película gira entorno a la habilidad proyectual del director que debe vencer el reto.

Destilando qué define mejor aquello que quiso transmitir en el 1967 para convertirlo según las condiciones que se le imponen en 2003. Condiciones, además, elegidas sin relación alguna con la película sino con el propio carácter y manera de trabajar del director. Se plantea un universo que arroja despiadadamente abstracciones sobre cualquier cosa (collonut, tú!) Esta metodología es aplicable a toda acción que pretenda transmitir, cual sea su forma. Entramos de lleno en la percepción, la conceptualización y la cultura. Los lenguajes, la narración y la estética. La gestión de la forma y su mensaje. Pretenden abordar la cuestión de contenedor y contenido desde ella misma. Sin travestirlo de una historia de amor que acabe bien o mal. La decepción llega cuando Lars Von Trier empequeñece delante de su mentor, el director retado, para terminar hablando de inseguridades personales. El atacante es el lienzo en blanco y el defensor es un intérprete ¡Mierda! Me acabo de dar cuenta de eso.

La peli es de puta madre.

Natxo

– Me llama la atención la manera en la que los lugares se definen a través de las maneras de habitar. Cuba, Dinamarca, Bruselas, Bombay, se definen por las distintas relaciones que los protagonistas guardan con los espacios. Los diferentes cortometrajes que vemos tienen distintas connotaciones. Bombay, por ejemplo, se desarrolla en la calle, una calle atestada, a la que hay que poner un filtro (en este caso un filtro físico, la pantalla traslúcida que Jørgen se pone detrás) para contener. De alguna manera ese filtro es doble, ya que la misma cámara en sí misma un primer filtro, siempre lo es. Muestra un lugar y no otro, una interacción y no otra.

– Otros espacios = Otros lenguajes. Si Bombay es la calle y la estética torcida del documental social, Bruselas (Europa, por extensión) es el hotel, por un lado, los cuerpos separados y el regusto del cine negro, un cine que trata lo privado como oculto y opuesto a lo público (caras opuestas de una moneda). El protagonista del corto que transcurre en Bruselas (el cual, no por casualidad, es el único en el que Gehl no tiene restricciones) es el espíritu viejo, elegante, aristocrático y altivo de Europa, los espacios fríos y lejanos, los pasillos, las llamadas a medianoche.

– Existe una gran distancia entre los personajes que narran la historia y los lugares que habitan. Apenas nunca hay relación, la jerarquía del creador con respecto a lo filmado es clara, tajante. Danes estirados se reúnen en un despacho a comer caviar y beber vodka y deciden crear una serie de películas. No existe una verdadera conexión entre el contenido de éstas y sus lugares, que son un marco. Puedes filmar un sitio y no hablar de él en absoluto, descontextualizandolo, marcando las distancias entre quien lo habita y quien lo visita. La lógica del director sería en este caso la lógica del turista, o en todo caso la lógica de la metrópolis, lógica colonial globalizada.

Recorrido Urbano #1: Plaça de Sants (Barcelona) – Parque de Can Mercader (Cornellà)


El pasado sábado, 5 de octubre de 2013, llevamos a cabo la primera actividad/experimento dentro del marco del Proyecto LUPA. En parte, dicho proyecto tiene como objetivo estudiar la relación entre la percepción del entorno, la creación audiovisual y la práctica de los espacios urbanos. Basándonos de lejos en las prácticas del situacionismo o el land art y en diversos textos de antropología urbana, estamos interesados en los paseos y recorridos por lugares poco explorados de la ciudad, para observarlos, reflexionarlos y crear a partir de ellos.

Este primer paseo se realizó aprovechando una actividad programada por los colectivos LaCol y Raons Públiques, dentro de una serie de actividades destinadas a facilitar la participación vecinal en el proceso de transformación del espacio conocido como “Calaix de Sants” (cajón de Sants), un punto conflictivo del barrio barcelonés de Sants en el que las vías del tren (la estación de Sants, núcleo central de las comunicaciones por ferrocarril, está muy cerca) provocan una fractura, partiendo el tejido urbano en dos. Sobre estas vías se ha construido una enorme estructura de cemento y cristal que las cubre a lo largo de 700 metros, y sobre las que, supuestamente, se querría situar un parque, decisión que no es bien vista por todos los vecinos. Como colofón del proceso participativo, los organizadores quisieron dar un paseo que llevase el proceso de transformación a la totalidad del área metropolitana, para hacer entender a los vecinos que este tipo de grandes decisiones infraestructurales no sólo se circunscriben al área concreta que afectan. Abrir la escala.

Por nuestra parte, nos dedicamos a observar, grabar en vídeo (podéis verlo encabezando el post), dibujar esbozos y grabar algunos audios. Nuestro criterio era el puro interés personal en lo que percibíamos. Las reflexiones que apuntamos a continuación se articularon más bien a posteriori, dejando a la intuición hacer su trabajo durante el recorrido.

Natxo 

La ciudad me parece hecha de discontinuidades, rupturas y superposiciones. De acumulación de ruidos y trabas físicas. Los muros parecen estar por todas partes, la conexión se hace difícil, no parece haber un horizonte determinado. En el centro de la ciudad, todo es claro. Conforme nos alejamos, la ciudad se vuelve críptica, indescifrable, el peatón está obligado a luchar contra vallas, muros, desniveles. El tren, desde ese punto de vista, corta como una navaja, parece una representación de la preponderancia de la mercancía. Las vallas y las rejas están por todas partes, grandes y pequeñas. Conforme nos adentramos en la periferia, aparecen muchos espacios abiertos y olvidados, aparece un desorden que en realidad no parece tan desordenado como los paisajes anteriores, todo suturas, cemento, golpes de sierra. Aquí los paisajes parecen disolverse, crear incongruencias, pero uno se siente cómodom la vista fluye. Me pregunto cómo afectan las fracturas físicas de la ciudad, el constante enfrentamiento a barreras visuales y físicas a quienes las viven cotidianamente.

Anna

“Començo amb la sensació d’excés d’informació, més que una deriva és un recorregut guiat i no em trec del cap la possible contaminació o perversió que estan patint els meus sentits. Puc imaginar el passat i el futur del que camino però en la direcció que m’estan marcant.

M’allunyo del grup.

Entrem en territori que em porta records. No he estat per aquests carrers abans però els he viscut i caminat per relats de família. Em són propers. Acabo orientantme, sabent que hi ha rutes que he fet durant anys en cotxe i d’altres que em deixava arrossegar de la mà. Els sons no són els que sento sinó els que estan a la memòria”.