Pasear, revelar, narrar


“Cada vez que paseo por aquí, por París, solo, sobre todo de noche, sé muy bien que no soy el mismo que durante el día […]. Es evidente que el hecho de ponerse a caminar por una ciudad como París o Buenos Aires por la noche, que ese estado ambulatorio en el que, en un momento dado, dejamos de pertenecer al mundo ordinario, me sitúa con respecto a la ciudad, y sitúa la ciudad respecto a mí […]. Es decir, en ese momento se producen el pasaje, el puente, las osmósis, los signos, los descubrimientos”.