MdF #5: Howard Roark, arquitecto sociópata

¡Ya lo tenemos aquí! El quinto capítulo de Mutaciones del Fantasma está disponible en el canal, y lo podéis ver justo encima de estas líneas. Ha llevado un tiempo, pero me gustaría pensar que la espera ha merecido la pena.

Quienes hayáis leido entradas anteriores ya sabréis que en este quinto capítulo hablamos sobre la película “El Manantial” y en especial sobre su protagonista, el arquitecto sociópata Howard Roark. Un tipo al que sólo le importa su carrera, su trabajo y hacer las cosas exactamente como él quiere sin escuchar nunca a nadie, y eso que se supone que construye casas para que otros las habiten. Un hombre con evidentes taras emocionales al que la película, propulsada por la chaladura objetivista del guión escrito por Ayn Rand, convierte en el héroe de nuestro tiempo.

Una chaladura que no tendría importancia si no fuera porque la película está considerada un clásico del manierismo hollywoodiense durante su edad de oro, o porque la novela en la que se basa, escrita también por Rand, ha vendido millones de ejemplares y aún hoy, más de 70 años después de su publicación, sigue siendo un hit en Estados Unidos, donde numerosos miembros del partido republicano se han declarado fans absolutos de la obra de la escritora de origen ruso. Que no tendría importancia si no fuera porque explica muchas de las claves de las cosmovisiones hegemónicas de esta época extraña que nos ha tocado vivir.

Por eso la película nos viene al pelo para reflexionar un rato, no sólo sobre la labor del arquitecto en sociedad, y en general sobre la trasnochada figura del artista incorrupto, alejado del mundo y que sólo se debe a su obra. Sino también sobre las profundas raíces ideológicas de ese capitalismo desrregulado por el que Ayn Rand peleó con uñas y dientes. Mucho mal rollo, la verdad.

Suerte que acto seguido llegan los ángeles con gabardina de Wim Wenders para salvar los muebles, compensar un poco tanto ego desatado y explicarnos qué es eso de los “comunes urbanos”.

thomas

Thomas Müntzer y el pueblo, al grito de “¡Todo es de todos!”

He escrito al respecto de todos estos temas aquí y aquí durante el proceso de creación del vídeo, en el que, por cierto, he incluido algunas novedades con respecto a los anteriores. Razón que también ha influido en la tardanza en publicar.

Y precisamente por el tiempo que me lleva crear estos vídeos, he decidido que después de este capítulo estaré un tiempo sin hacer nuevo contenido, ya que tengo que dedicarme a otros menesteres artístico-laborales. Seguiré actualizando este blog y mis redes con reflexiones y contenidos interesantes, pero durante un tiempo los capítulos largos quedan aparcados, ya que hacerlos consume una cantidad bárbara de horas de las que ahora no dispongo. Por eso he echado toda la carne en el asador en estos 15 minutos de capítulo, que espero disfrutéis, comentéis y compartáis. Yo por mi parte me lo he pasado como un gorrino en un maizal. Esperemos que pueda volver a trabajar en el capítulo 6 más pronto que tarde.

Mientras tanto… ¡Dentro vídeo!

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